Durante el festival hubo dos tipos de premios: el premio del jurado joven y el del jurado oficial.

El Jurado Joven quisiera ante todo reconocer la calidad de las distintas películas que nos han sido propuestas este año durante todo el festival.

El Secreto de sus ojos nos emocionó particularmente por su guión y su realización. Sin embargo, su reconocimiento público y sus críticas muy positivas al nivel internacional, nos incitó a valorizar otras películas menos mediatizadas.

Después de largas charlas y debates, decidimos atribuir un premio a un cortometraje, un premio a un largometraje así como una mención especial.

Cortometrajes

Tenemos que confesarlo: para estos cortometrajes las deliberaciones fueron largas y la elección muy difícil.

La señorita nos invitó a viajar, a soñar. Nos hizo penetrar en un lugar donde poca gente tiene acceso para revelarnos mucho más que la vida cotidiana de esta comunidad. En efecto, asistimos aquí a un momento clave en la vida de una mujer: el paso de la ingenua infancia a la edad adulta.

También nos sedujo Roma de Elisa Miller con una realización cinematográfica relevante. Roma, o cómo contar una historia llena de humanidad en un lugar que normalmente  es el símbolo de todos los procesos de deshumanización.

Nuestro viaje se terminó en un lugar entre Constitución y Retiro, en el centro Isauro Arancibia. El jurado joven decidió finalmente dar el premio a La escuela de la calle, trabajo firmado por Maximiliano González. Este cortometraje consigue exponernos de forma nueva   un tema sensible desgraciadamente ya conocido: el papel de la educación como antídoto a una juventud que vive y sufre la marginalización. Pero quizás la gran proeza de este documental es hablar de un tema grave con testimonios impactantes llevados al ritmo de la música, consiguiendo a la vez  evitar cualquier “voyerismo” insano y dejando una puerta entreabierta  a la esperanza. Una película que habría que mostrar en muchas escuelas del mundo.

Largometrajes

Mención especial

Atribuyendo una mención especial a Mi vida con Carlos, el jurado joven quiso subrayar el valor de un director. Germán Berger Hertz se abre, y nos trasmite muchas emociones con inteligencia y sensibilidad.

Reconstruyendo una memoria familiar, esa película nos habla de una forma hermosa, de la Historia gravada en la carne del pueblo chileno. Nos invita a recordar a aquellos protagonistas de esta historia, que se han quedado en el país, o que ya se han ido. Un testimonio conmovedor contra la impunidad y el olvido.

Premio

Queremos valorizar Espiral realizado por Jorge Pérez Solano, atribuyéndole el Premio del Jurado Joven de este Festival de cine Sudamericano aquí en Marsella.

Espiral, por la calidad de su trabajo fotográfico, recrea el ambiente onírico de un pequeño pueblo mexicano. El realizador describe la evolución de una sociedad machista en donde los hombres se van poco a poco en busca de una vida mejor. Empezando con una historia sencilla, Espiral consigue de manera sutil y delicada plantear problemáticas intemporales.

En conclusión, nos ha seducido esta película profundamente humana.